jueves, 13 de febrero de 2014

En el aire...

Como al despertar, pero antes de abrir los ojos, percibió música... música a la distancia. Música de circo.
Voces, pasos, gente caminando y haciendo ruidos...

Al abrir los ojos, se encontraba en un camarote. un lugar pequeño, su cama del lado izquierdo del vagón, una pequeña cocineta donde habían tasas sucias de café. del otro lado una pequeña cajonera con ropa deportiva:  pans, tenis, mallas, etc.

Unos toquidos fuertes tocan a su camarote! aún sin despavilarse por completo, abrió la puerta y la sorprendió un intempestivo beso en los labios. Su corazón se incendió.

-Apúrate, se nos hace tarde!
La tomó de la mano firmemente y la acercó a su cuerpo hasta jalarla de la cintura... caminaron abrazados apresuradamente.

Al llegar a la pista del circo, miró la altura, pero no siguió temor. Ambos subieron por sus respectivas escaleras. empezaron su acto. ambos, sincronizados, al ritmo de la música, ella se lanzó por los aires... y en esos instantes ejecutó una acrobacia perfecta, sin temores en su corazón, extendió los brazos hasta el máximo de su capacidad. y sintió nuevamente la mano fuerte de él, que la sujetaba y sintió de nuevo esa seguirdad. Él era como una extención de su cuerpo, estaba a salvo ya.

Posteriormente, era él quien pondría su vida en sus manos. Ella tenía en su mente, su alma y su cuerpo un sólo objetivo. estar ahí para el.

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