sábado, 20 de diciembre de 2014

En el sofá

Nos quedamos dormidos en el sofá... se hizo de noche, las luces no están prendidas... sólo el resplandor de la ventana alumbra penumbrosamente la habitación...

Mi espalda recargada sobre tu pecho, tus brazos a mi alrededor. mi cabeza sobre tu hombro izquierdo. Tu respiración se siente tan tranquila y relajada... tan profunda.

- Duermes?
- No?

- Entonces, abriré mi alma y la compartiré contigo...

Con tu silencio respondiste.

Así, de espaldas a tí, en medio de la oscuridad, sin poder ver tu rostro, ni leer tu lenguaje corporal, sólo sentí tu calor, tu quietud.

Mi alma salió de mi cuerpo, voló por la habitación. Se regocijó. Volvió a mí, en paz.

Permaneciste en silencio. Tus brazos me estrecharon de una forma sutilmente diferente.

Apoyé mi mejilla izquierda en tu mejilla derecha....

Nuestros cuerpos se acomodaron, en la quietud... el silencio... la oscuridad... el descanso del alma me hizo quedarme dormida en tus brazos de nuevo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario